El batacazo del comercio mundial

El comercio mundial y la economía global sufrieron los efectos de la quiebra de Lehman Brothers, que se expandieron por todo el planeta tal como lo hacen las ondas generadas por la caída de una piedra en un estanque. Un crash que provocó los mismos efectos que un tsunami: durante años, el capital había estado inundando a las desbocadas economías de medio mundo, lo que provocó crecimientos desmesurados en el PIB de muchos países. Pero tras el colapso financiero de 2008, los fondos se retiraron de golpe y dejaron tras de sí un panorama devastador.

Bernardo Carrión

En los nueve meses posteriores a la caída de Lehman Brothers, el comercio mundial se contrajo como no lo había hecho desde la Segunda Guerra Mundial. La falta de recursos financieros provocó la caída en picado de la demanda. Las economías domésticas restringieron su consumo al mínimo. Un ejemplo ilustrativo de este efecto es la compra de automóviles, que en la mayoría de los casos se puede prorrogar: se redujo un 32 por ciento en 2009.

En el segundo trimestre de 2009, las transacciones de hierro y acero se redujeron un 56%, las de productos de la industria del automóvil un 46% y las de maquinaria industrial un 36%.

La repercusión de la contracción de la demanda en el comercio mundial de manufacturas marca un máximo en el segundo trimestre del 2009, el punto álgido de esta debacle: las transacciones de hierro y acero se redujeron un 56%, las de productos de la industria del automóvil un 46%, las de maquinaria industrial un 36%, las de textiles un 27%, las de productos químicos un 25% y las de equipos de oficina y telecomunicaciones un 22%. La media de descenso del comercio mundial en ese trimestre fue del 30%. Resultaron afectadas todas las regiones del planeta debido a la interconexión de las cadenas de suministro.

batacazo comercio mundial

El crack de 2008 afectó a todas las regiones del mundo debido a la globalidad de la economía. En la foto, industrias en Rusia.

Según las estadísticas del Banco Mundial, el PIB global, que llevaba décadas de crecimiento sostenido, se redujo en 3,5 puntos en 2009. En la Unión Europea, este indicador se contrajo 4,2 puntos. En América, el PIB de Estados Unidos perdió un 3,1 por ciento y el de México, un 6. Brasil, una economía emergente, perdió tres décimas frente al incremento de más de 5 puntos en 2008. Y en Asia, Japón experimentó un retroceso del 5%. De las grandes potencias mundiales, tan solo India, que creció un 8,5 por ciento frente al 4,5 de 2008 y China, que mantuvo el incremento de su PIB por encima de los nueve puntos y solo perdió dos décimas en comparación con 2008, sortearon los efectos del estallido de la burbuja de las hipotecas subprime en Estados Unidos.


Las barbas de los europeos, a remojo

Los europeos, que al final del verano de 2008 vieron desfilar a los banqueros más ricos de Wall Street en todos los periódicos y leyeron análisis apresurados sobre las causas y consecuencias de este crack, no podían concebir entonces que la venta de una hipoteca sin posibilidades de cobro en Milwaukee acabara afectando a su vida cotidiana. Aún no alcanzaban a vislumbrar las consecuencias de los excesos de la economía global.

comercio mundial novela sinpiedad

Torre de enfriamiento de galvanizado en la factoría de ArcelorMittal de Sagunto (Valencia). Fuente: Arcelor Mittal.

Lo cierto es que este batacazo histórico del sistema capitalista, con esos descensos sin precedentes, anticipaba el sufrimiento que aguardaba a la población. Para millones y millones de ciudadanos de todo el mundo, muchos de ellos habitantes del primer mundo, se estaba empezando a derrumbar el estado del bienestar en el que habían habitado de manera confortable durante años. El espejismo se rompió en mil pedazos y quedó al descubierto la realidad: el crédito, tan necesario para seguir haciendo girar la rueda de la economía, había alcanzado niveles inasumibles. Muchos estaban a punto de empezar a pagar la exorbitante factura de los excesos.